Análisis de Assassin’s Creed Mirage – Un Regreso a las Raíces

Ubisoft ha dado un giro a su amada franquicia con Assassin’s Creed Mirage, un juego que marca un retorno a los elementos clásicos que definieron la saga en sus inicios. A pesar de algunos tropiezos, esta experiencia ofrece una dosis de nostalgia y satisfacción para los fans.

Casi ocho años han transcurrido desde el lanzamiento de Assassin’s Creed Syndicate, considerado como el último bastión de la vieja escuela en la saga de Ubisoft. Luego vinieron Origins, Odyssey y Valhalla, títulos que abrazaron el género RPG y ofrecieron vastos mundos abiertos repletos de contenido. Desde el principio, esta nueva dirección generó opiniones divididas entre los jugadores. Ubisoft, consciente de la diversidad de su audiencia, ha tomado la decisión de complacer a todos, combinando diferentes estilos de juego. Assassin’s Creed Mirage marca el inicio de este nuevo enfoque, aunque el destino final de la saga se mantiene en secreto hasta el lanzamiento de Assassin’s Creed Infinity. Pero mientras esperamos, es hora de explorar este viaje al pasado, una entrega que nos sumerge en los orígenes de una de las franquicias más icónicas de la última década.

El aspecto nostálgico es un arma de doble filo, ya que la nostalgia puede distorsionar la realidad. Los primeros minutos con Basim en Assassin’s Creed Mirage nos brindan una bienvenida emocionante, reviviendo las experiencias que cautivaron a los jugadores hace diecisiete años: el parkour, el sigilo y una ambientación impresionante. Los elementos que muchos extrañaban regresan con fuerza, impulsados por un sentimiento de añoranza. Este deseo cumplido nos absorbe durante las primeras etapas de la aventura, mientras Mirage logra transmitir la emoción y la adrenalina de infiltrarnos en lugares concurridos, aprovechar la multitud para acercarnos sigilosamente a nuestros objetivos y emplear diversas artimañas, como distracciones y trampas, para limpiar el escenario y facilitar la consecución de nuestros objetivos.

Las misiones en Assassin’s Creed Mirage son variadas y evitan errores del pasado gracias a un planteamiento diverso y el uso inteligente de las habilidades del protagonista. En su mayoría, se centran en la búsqueda de objetos o pistas para descubrir la identidad de los miembros de la misteriosa Orden, un grupo que controla Bagdad desde las sombras.
Basim se embarca en esta misión para demostrar su valía y unirse a los Ocultos, otro grupo que busca el control de su propia manera. Aunque Basim y otros personajes destacan por su carisma, la narrativa no alcanza el nivel de profundidad de otros juegos de la serie y muestra algunas deficiencias en su recta final, que parece apresurada y predecible.

El sigilo es el foco principal de esta entrega, como sugiere el lema del credo: “actuar como una sombra“. Este enfoque aporta una nueva capa de inmersión y ofrece numerosas formas de abordar cada misión. Los jugadores pueden sobornar a guerreros o mercaderes para crear distracciones, buscar rutas alternativas o escuchar conversaciones de transeúntes para obtener información valiosa. Luego, la paciencia y la inteligencia son clave para eliminar silenciosamente a los centinelas en áreas restringidas, aprovechando la icónica hoja oculta para ataques furtivos. Sin embargo, la inteligencia artificial de los enemigos presenta algunos fallos que pueden afectar la inmersión, como enemigos que ignoran situaciones evidentes o que olvidan rápidamente eventos importantes.

Si los jugadores prefieren un enfoque más directo, pueden optar por el combate, aunque Assassin’s Creed Mirage no está diseñado para ello. El juego aconseja evitar enfrentamientos con más de cuatro enemigos a la vez, ya que Basim no es un experto en combate, a pesar de ser un guerrero formidable. El combate en el juego es básico y carece de profundidad, con movimientos limitados y animaciones que parecen desactualizadas.

El parkour, otra característica distintiva de la saga, podría haberse explotado más en Assassin’s Creed Mirage. A pesar de su presencia, se siente menos esencial debido a la topografía relativamente plana de Bagdad y la falta de edificios altos. Las persecuciones tras eliminar objetivos importantes, momentos en los que el parkour debería brillar, son breves y a menudo es sencillo escapar sin necesidad de trepar edificios.

A pesar de estas deficiencias, Assassin’s Creed Mirage impresiona con su ambientación y diseño artístico, que recrean escenarios impresionantes. El juego ofrece la oportunidad de explorar calles concurridas y mercados llenos de vida, donde se encuentran innumerables oportunidades y misiones secundarias para los jugadores ávidos de contenido adicional.

En resumen, Assassin’s Creed Mirage busca reconciliar a los fans con los elementos clásicos de la saga, y aunque tiene sus momentos destacados, también revela las limitaciones que llevaron al estancamiento en el pasado. A pesar de sus deficiencias, ofrece diversión y satisfacción, pero se queda corto en términos de innovación. Ubisoft tiene el potencial para ofrecer experiencias más audaces y enriquecedoras. El pasado puede servir como lección, y el futuro debe ser una oportunidad de mejora.

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